viernes, 30 de mayo de 2025

NIÑOS EMIGRANTES

 Me encontraba trabajando en la avenida de La Palmirana. Fue algo triste ver a un grupo de unos cinco niños acompañados por dos jóvenes de aproximadamente veinte años. Todos estaban sucios, con un olor espantoso. Eran emigrantes de nacionalidad venezolana.

Triste es presenciar lo que vi: todos estaban extremadamente delgados.

Estaba con mis amigos en el lugar cuando los muchachos se acercaron a pedir comida. A pesar de que andaban en pésimas condiciones, tenían una actitud positiva. Nos pidieron algo para comer. No teníamos comida para darles, pero entre todos reunimos algo de dinero y se los entregamos.

Mi pregunta es: ¿por qué la vida es tan injusta? ¿Por qué somos tan indiferentes? Les dimos dinero, sí, pero eran seres humanos, personas que escaparon de su país supuestamente en busca de una mejor calidad de vida. Los niños no tendrían por qué estar pasando por eso.

¿La vida es injusta, o somos los seres humanos los que hemos perdido la empatía hacia los demás?

Me preguntaba... Muchas veces lloramos al ver un video donde alguien ha sido maltratado —aunque sea una actuación—, pero cuando presenciamos la realidad, nos hacemos los ciegos. A veces damos un par de monedas solo para disimular nuestra indiferencia.

Lastimosamente, esta es la sociedad en la que vivimos: una sociedad de sobrevivencia.

De todo esto, solo le pido a Dios que cuide a esos jóvenes, que no les falte el pan, y que puedan encontrar una mano amiga que los ayude de verdad.

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